
Hace dos años mi bisabuela murió después de 92 años de vivir una vida llena de retos, felicidad y sabiduría.
My bisabuelita o abueita Angelita, como yo la llamaba, es la mujer más fuerte que he conocido en mi vida, tengo que admitir que uno de los motores que me impulsa a ser fuerte en la vida es el ejemplo que ella me dio.
Nació en el año 1912, un año lleno de diferentes sucesos que revolucionaron al mundo y de circunstancias y tragedias como la el Titanic. Para mí, el mundo recibió una bendición cuando nació mi abuelita: la mujer que crió a 12 hijos . De ellos, cinco todavía viven y el resto murió en diferentes circunstancias, pero nunca se quejó de su perdida. Sí, fue ella quién me enseñó el verdadero significado de la unidad familiar.
Su padre era un palestino que se mudó a El Salvador hace mucho tiempo y como la religión lo demanda, tenía otras dos mujeres con quienes procreó 3 o 4 niños más. My tatarabuela no creía en el matrimonio así que abuelita angelita no creció en la misma casa que su padre. Pero sus hermanos siempre estuvieron ahí para cuidarla y enseñarle muchas de las sabias cosas que ahora sé.
Cuando era pequeña mis padres me llevaban a su casa en las vacaciones o en cualquier semana o día libre que el colegio nos diera. El barrio... cuántos recuerdos me trae de mi abuelita. La plaza donde vendía todos los días, la iglesia a la que le donó el terreno, los niños quienes la veneraban y la familia que aunque no nos conocemos todos somos más unidos que el mismo chicle.
Como decía cuando estaba pequeña solía visitarla casi todos los meses, cuando uno es un niño no exige mucho para amar a alguien o para amar el lugar donde éste vive, recuerdo que cada vez que me decían que la ibamos a visitar me alegraba tanto que una vez que llegabamos intentaba pasar con mi abuelita tantas horas cuanto fueran posibles.
Pero al igual que todos creci y mi vida, sueños y expectaciones sobre la vida empezaron a cambiar; ya no me gustaba tanto ir al barrio porque pensaba que estar en un lugar en el que apenas se podía ver a medias un solo canal de televisión no era nada comparado con la "diversión" que tenía al estar encerrada en mi casa viendo el mismo estúpido show. De cualquier manera, ella nunca se quejo de mis quejas, me amó por quien yo era en lugar de criticarme por mis exigencias y fue ese amor el que transformó mi vida más de lo que imaginé.
Ella me enseñó a ser fuerte cuando la vida te muestra el lado más frío ; como el día en que su hijo Julio terminó en un hospital de California porque culpa de un conductor ebrio . Días después mi tío fue desconectado pero ella no se quejó.
Me enseñó a ser agradecida aún cuando la situación en la que estás es la peor y hay pocas ganas de sonreír y decir gracias. Ella lo hizo cuando su pierna contrajo cangrena en los Estados Unidos y mientras los doctores decidían si cortar su pierna o no ella era amable hasta con las más groseras enfermeras y nunca se quejó.
Me enseñó a ser determinada el día en que decidió criar a 12 hijos . Y debo decir que hizo un gran trabajo.
Me enseñó que el AMOR es más que una palabra es un estilo de vida cuando se mantuvi apoyando a su esposo mientras él se consagraba como músico y sobre todo cuando no estaba tan involucrado con lo relacionado a la familia, pero ella lo amó hasta el día de su muerte.Aún cuando él murió joven, a causa de un derrame cerebral( una de las muertes más injustas a mi parecer) ella no se quejó.
Ella nunca se quejó por la pobreza y mucho menos por el dolor.
Ahora, estoy celebrando su vida porque sé que ésta es la manera en la que ella quiere que la recuerde: como la mujer que me enseñó a vivir la difícil y muchas veces cruel vida.La mujer que amó tanto a Jesús que en su lecho de muerte pidió a los que estaban en su habitación que le cantaran himnos en lugar de llorar .
La mujer que amo a su familia sin importar si le visitabamos o no. Tampoco si estabamos peleados o nos amabamos con el más profundo amor.
Ella nos amó por quiénes somos, nos amó porque eramos sus niños.
My bisabuelita o abueita Angelita, como yo la llamaba, es la mujer más fuerte que he conocido en mi vida, tengo que admitir que uno de los motores que me impulsa a ser fuerte en la vida es el ejemplo que ella me dio.
Nació en el año 1912, un año lleno de diferentes sucesos que revolucionaron al mundo y de circunstancias y tragedias como la el Titanic. Para mí, el mundo recibió una bendición cuando nació mi abuelita: la mujer que crió a 12 hijos . De ellos, cinco todavía viven y el resto murió en diferentes circunstancias, pero nunca se quejó de su perdida. Sí, fue ella quién me enseñó el verdadero significado de la unidad familiar.
Su padre era un palestino que se mudó a El Salvador hace mucho tiempo y como la religión lo demanda, tenía otras dos mujeres con quienes procreó 3 o 4 niños más. My tatarabuela no creía en el matrimonio así que abuelita angelita no creció en la misma casa que su padre. Pero sus hermanos siempre estuvieron ahí para cuidarla y enseñarle muchas de las sabias cosas que ahora sé.
Cuando era pequeña mis padres me llevaban a su casa en las vacaciones o en cualquier semana o día libre que el colegio nos diera. El barrio... cuántos recuerdos me trae de mi abuelita. La plaza donde vendía todos los días, la iglesia a la que le donó el terreno, los niños quienes la veneraban y la familia que aunque no nos conocemos todos somos más unidos que el mismo chicle.
Como decía cuando estaba pequeña solía visitarla casi todos los meses, cuando uno es un niño no exige mucho para amar a alguien o para amar el lugar donde éste vive, recuerdo que cada vez que me decían que la ibamos a visitar me alegraba tanto que una vez que llegabamos intentaba pasar con mi abuelita tantas horas cuanto fueran posibles.
Pero al igual que todos creci y mi vida, sueños y expectaciones sobre la vida empezaron a cambiar; ya no me gustaba tanto ir al barrio porque pensaba que estar en un lugar en el que apenas se podía ver a medias un solo canal de televisión no era nada comparado con la "diversión" que tenía al estar encerrada en mi casa viendo el mismo estúpido show. De cualquier manera, ella nunca se quejo de mis quejas, me amó por quien yo era en lugar de criticarme por mis exigencias y fue ese amor el que transformó mi vida más de lo que imaginé.
Ella me enseñó a ser fuerte cuando la vida te muestra el lado más frío ; como el día en que su hijo Julio terminó en un hospital de California porque culpa de un conductor ebrio . Días después mi tío fue desconectado pero ella no se quejó.
Me enseñó a ser agradecida aún cuando la situación en la que estás es la peor y hay pocas ganas de sonreír y decir gracias. Ella lo hizo cuando su pierna contrajo cangrena en los Estados Unidos y mientras los doctores decidían si cortar su pierna o no ella era amable hasta con las más groseras enfermeras y nunca se quejó.
Me enseñó a ser determinada el día en que decidió criar a 12 hijos . Y debo decir que hizo un gran trabajo.
Me enseñó que el AMOR es más que una palabra es un estilo de vida cuando se mantuvi apoyando a su esposo mientras él se consagraba como músico y sobre todo cuando no estaba tan involucrado con lo relacionado a la familia, pero ella lo amó hasta el día de su muerte.Aún cuando él murió joven, a causa de un derrame cerebral( una de las muertes más injustas a mi parecer) ella no se quejó.
Ella nunca se quejó por la pobreza y mucho menos por el dolor.
Ahora, estoy celebrando su vida porque sé que ésta es la manera en la que ella quiere que la recuerde: como la mujer que me enseñó a vivir la difícil y muchas veces cruel vida.La mujer que amó tanto a Jesús que en su lecho de muerte pidió a los que estaban en su habitación que le cantaran himnos en lugar de llorar .
La mujer que amo a su familia sin importar si le visitabamos o no. Tampoco si estabamos peleados o nos amabamos con el más profundo amor.
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