Desperté este día con el firme deseo de gritarle al mundo lo triste que mi corazón se siente cada vez que recuerdo las imágenes de ayer. Muchas veces deseo expresar con todas mis fuerzas las consecuencias que muchas desiciones traen a la vida de inocentes quienes, a lo mejor nunca buscaron recibir los golpes, amenazas y maltratos que personas dominadas por la rabia, el odio, la impotencia, el miedo e incluso alguna que otra sustancia, llevaron contra estudiantes, trabajadores y otros simple ciudadanos que no hacían más que obedecer una orden de sus superiores.
Ayer, las imágenes de las televisoras nicaragüenses estaban plasmadas de estudiantes que luchaban por un 6% en el presupuesto del Estado que podría verse afectado para el próximo año. Minutos más tarde estudiantes de una universidad fueron agredidos por "supuestos" estudiantes quienes sin mediar palabra los atacaron con lanza morteros hiriendo de consideración, aunque no gravemente a dos señoritas. Mientras otros más corrían despavoridos en busca de un techo que les protegiera de la lluvia de morteros que se venía sobre ellos.
Mientras esto ocurría, otro grupo se apostaba con huevos, tomates y morteros frente a la embajada de los Estados Unidos para gritar ofensas y defenderse de lo que llaman "el injerencismo yanqui". Al final, después de destruir la iluminación, la placa con el escudo de los Estados Unidos , entre otras cosas, fueron dispersados con gases lacrimógenos.
Y mientras muchos veían estas imágenes mi corazón me recordaba lo necesario que es amar la tierra donde estoy. Son esas cosas pequeñas como una sonrisa, el recuerdo de los niños al recibir una bolsa con alimento y el sentimiento de haber marcado una vida las que me hicieron quedarme.
Como humanos es muy fácil tomar un bando y defenderlo a capa y espada, pero como cristianos muchas veces ignoramos ( porque estoy segura que todos tenemos este punto claro) que nuestra lucha es algo espiritual y va más allá de las acciones que un ser humano tome.
Cada cosa que está ocurriendo en este lugar, así como alrededor del mundo tiene un trasfondo espiritual que lejos de asustarnos debería impulsarnos para ganar a otros para Cristo haciendo uso del amor, la compasión y el valor que Jesús nos dejó.
Ahora mientras pensaba en lo que el día traerá tomé la decisión de vencer el mal con amor, de dejar el temor a un lado y recordar que el que está a mi lado es más grande que quien desea destruirme y que si ayer la de la tele o era yo era simplemente porque Dios me guardó, porque Él ve más de lo que yo puedo ver y porque cada cosa por injusta que parezca está bajo su control.
Ayer, las imágenes de las televisoras nicaragüenses estaban plasmadas de estudiantes que luchaban por un 6% en el presupuesto del Estado que podría verse afectado para el próximo año. Minutos más tarde estudiantes de una universidad fueron agredidos por "supuestos" estudiantes quienes sin mediar palabra los atacaron con lanza morteros hiriendo de consideración, aunque no gravemente a dos señoritas. Mientras otros más corrían despavoridos en busca de un techo que les protegiera de la lluvia de morteros que se venía sobre ellos.
Mientras esto ocurría, otro grupo se apostaba con huevos, tomates y morteros frente a la embajada de los Estados Unidos para gritar ofensas y defenderse de lo que llaman "el injerencismo yanqui". Al final, después de destruir la iluminación, la placa con el escudo de los Estados Unidos , entre otras cosas, fueron dispersados con gases lacrimógenos.
Y mientras muchos veían estas imágenes mi corazón me recordaba lo necesario que es amar la tierra donde estoy. Son esas cosas pequeñas como una sonrisa, el recuerdo de los niños al recibir una bolsa con alimento y el sentimiento de haber marcado una vida las que me hicieron quedarme.
Como humanos es muy fácil tomar un bando y defenderlo a capa y espada, pero como cristianos muchas veces ignoramos ( porque estoy segura que todos tenemos este punto claro) que nuestra lucha es algo espiritual y va más allá de las acciones que un ser humano tome.
Cada cosa que está ocurriendo en este lugar, así como alrededor del mundo tiene un trasfondo espiritual que lejos de asustarnos debería impulsarnos para ganar a otros para Cristo haciendo uso del amor, la compasión y el valor que Jesús nos dejó.
Ahora mientras pensaba en lo que el día traerá tomé la decisión de vencer el mal con amor, de dejar el temor a un lado y recordar que el que está a mi lado es más grande que quien desea destruirme y que si ayer la de la tele o era yo era simplemente porque Dios me guardó, porque Él ve más de lo que yo puedo ver y porque cada cosa por injusta que parezca está bajo su control.
